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viernes, 8 de agosto de 2008

Coitus Interruptus

Tengo fiebre, chuchos de frío, la sensación esa que te hace pensar que te cagaron palos.
Me toco la cabeza y duele. Muevo los pies y también duele.
Estuve acostada durante más de 24 horas y apenas siento una mejora.
Me clavé 6 capítulos de Dexter. Seguidos. Con pan lactal, queso y 7up free de por medio. Me falta un capítulo para terminar la temporada y me levanté de la cama porque siempre me gusta estirar las cosas un poquito más.
Dejar el helado de mascarpone para el final, dilatar el momento hasta el primer beso, aguantar un poquitito hasta acabar. Y ahora, cambiar la posición horizontal y sentir que me muero, sólo por saber que si me veo este último capítulo, me quedo sin nada para ver.

En otro orden de cosas, cuando hacía de David no me movía un pelo. Pero ahora...

lunes, 2 de junio de 2008

What the FUCK, has anything got to do with Vietnam? What the fuck are you talking about?

Parece que al bohemio wannabe con el que andaba Natalí no se le paraba.
Mi casa debe estar embrujada o algo, porque Florencia sólo garchó una vez desde que volvió de su viaje hace como 2 meses, a Nat le pasa esto y yo, ay, yo ya no sé qué es lo que voy a hacer.
El viernes, fui a un bar con Dedé a ver qué onda y me encontré con un tipo que ya me había venido a encarar hace un tiempo atrás y me había intimidado tanto que medio que me escapé. Y a ver, que quede claro, me en-can-ta que me intimiden, pero este tipo se fue al carajo. Entonces, cuando lo vi haciendo círculos con su vaso de whiskey y acercarse a mí, pensé que aunque los treintañeros estos ya estén todos fallados, me en-can-ta que tomen whiskey y me traten como si fuera una pendejita; me mentalicé y me prometí que esta vez no iba a salir corriendo. Pero resulta que el tipo se había pasado un poco con los whiskeys y los circulitos y tenía tremendo pedo encima. Y no es que yo sea muy quisquillosa con el asunto de la ebriedad en el hombre, además del hecho de que yo ya tenía mi tradicional gin tonic en la mano y unos cuantos fernets con coca en mi haber... capaz soy muy quisquillosa con el asunto este de que me vengan a hablar, además del hecho de visualizarme en una cama ajena, o la mía, con un treintañero roncando al lado. La cosa es que el flaco estaba muy borracho y yo ando demasiado timidona.
Después vino un pibe con boina a contarme muchas cosas, entre ellas, que su trago preferido era el White Russian. Y qué sé yo, basta de estos chabones que se comieron un viaje y ahora se creen que cuando sean grandes van a ser "The Dude" Lebowski. Jeff Bridges en bata hay uno solo, señores, basta de mentiras.
Mi casa debe estar embrujada o algo.

lunes, 14 de abril de 2008

Detesto a los tipos esos que vienen y empiezan con su discurso avasallante. Que te cuentan todo lo que podrían hacer por vos, que se jactan de sus cualidades. Y lo peor, que te invitan a ver una peli al BAFICI porque "el cine yanqui es todo una mierda".
Si hay algo que realmente me saca de quicio es la gente que alaba al cine europeo sólo porque es europeo, y que defenestra al cine yanqui, sólo porque es yanqui.
¿Qué les pasa? ¿Nunca vieron La Historia Sin Fin o E.T.?
BAFICI. Bleh.

lunes, 31 de marzo de 2008

2 horas en el Abasto

Ayer andaba por lo de mi abuela y me dieron ganas de ir al cine. La de Julie Delpy, 2 días en París. Bueno, pasa que el cine más cercano es el que está en el Abasto. Por algún motivo que desconozco, me convencí de que un domingo a las 7 de la tarde no podía haber mucha gente en un shopping. Me parece que la última vez que fui a un shopping un domingo a la tarde fue cuando tenía 12 años e ir al Alto Palermo era algo relativamente normal. No, mentira, no tengo excusas, ir al Alto Palermo, por más púber que seas, nunca puede ser normal.
Para quien no lo sepa, los domingos a la tarde, el Abasto está atestado de clase media pretensiosa. Pelados con cara de garca que miran siempre desde arriba mientras le sostienen el brazo a su mujer, una cuarentona de pelo rojo, firme de pilates y con una carterita diminuta donde no puede guardar ni un atado de cigarrillos. Grupos de madres teñidas de rubio, dándole plata a su prole para que vayan a los jueguitos y no les rompan las pelotas por un rato. Pibitos de 15 años con esos raros peinados nuevos, remeras con cuellos enormes y chupines violeta. Pendejitas putonas, con jopos como los que usaban las de clave de sol, shorts y tiradores. SHORTS Y TIRADORES! Pero qué les pasa? Se comieron un payaso y se lo vomitaron encima? El horror.
Y mientras me comía mi cuarto de libra con queso (porque sólo me puedo permitir Mc Donalds una vez al mes, el malestar físico que me genera no se va por días) los veía a todos. El pelo rojo, los vestidos sobre los jeans, los padres intolerantes, los tiradores, los pendejos andróginos, los nenitos correteando, las viejas con las cejas mal pintadas tomando helado.
Por suerte, se hizo la hora de mi función.

lunes, 25 de febrero de 2008

¿Qué se puede hacer salvo ver películas? (II)

Si podía tomar una picadura de un bicho en la teta como señal de que debía quedarme soltera, cómo no seguir con el mismo tipo de lógica y asumir que si prefiero ver la última de Cronenberg antes que andar indagando en la vida de alguien que sé que no me va a gustar dentro de dos días, está claro que no estoy preparada para volver al ruedo. Sí estoy preparada para patinarme el sueldo en pochoclos, skittles y entradas de cine.
Entonces eso, que me fui en el 141, desde lo de mi abuela hasta Acoyte y Rivadavia, a las 12 de la noche para agarrar la función de las 00.45 de Promesas del Este. Y resulta que me encontré con mi compañero de banco de 3er año. Es una bomba, pero sigue teniendo voz de nabo, una pena. De todos modos, nunca me va a poder gustar alguien que sé que no se bañaba durante semanas y que se explotaba biromes mientras las mordía, dejándole toda la boca azul. Quedamos en encontrarnos en Puán y arreglar una salida "todos juntos". A los 10 minutos me acordé de que su grupo de amigos me caía para el ojete, que yo quedé sentada con él durante un año por una mera cuestión de azar y que en 4to año el profesor de historia me dijo con respecto a nosotros "claro, es que no los unía el amor sino el terror". Espero cursar en un turno diferente.
Ya en el cine, un chaboncito de camisa a cuadros con remera con estampa abajo, morral cruzado y anteojos de marco grueso y negro me miraba fijo. Probablemente porque no éramos más de 10 personas en la sala y yo era la única, además de él, que no estaba acompañada. A la salida caminaba pegado detrás mío, y como que quería decirme algo. Le di una última oportunidad en la calle, cuando me paré un ratito para sacar un cigarrillo, pero no, no le pedí fuego ni nada de eso, lo prendí yo solita. No le dije nada yo porque me dio miedo que fuera un estudiante de la ENERC (¿"la" ENERC, "el" ENERC? sé que la E primera es de escuela, pero yo escucho que dicen "el ENERC". Lo que sea) la FUC o alguno de esos lugares siniestros. Mentira, no le dije nada, y mirá que tenía millones de opening lines, porque soy tímida, miedosa y tibia.
Ah. La peli, me en-can-tó.

lunes, 18 de febrero de 2008

Frankly, my dear, I don't give a damn

Después de meses y meses de quedarme en mi cueva mirando el poster de James Dean, decidí salir. El viernes me arrastraron a un lugar de comida japonesa. No me gusta el sushi, a ver si me explico. Soy torpe comiendo con palitos; cuando soy torpe con algo, me pongo ansiosa, furiosa, inquieta, espástica. Tardé 40 minutos en comer 2 cachos de salmón, unos berros y una torrecita de arroz. Lo mejor fue el helado de jengibre, me quedó el picante en la boca durante horas. Después nos fuimos con Laura al lugar este de hip hop que está lleno de africanos. Claro, las fóbicas van siempre a lugares donde saben que no van a ser observadas. Me encontré con un compañero de la primaria que está igual, no puede estar tan igual. Me contó que me vio muchas veces por el barrio y también en la Bond Street, donde trabajé durante unos años, pero que nunca me había saludado porque le daba cosa, mi cara de orto lo intimidaba. Sí, suelo ir por la vida con cara medio de orto, pero no es de antipática, es que debe ser la cara que me sale cuando pienso, yo qué sé. Bueno, al final mi ex compañerito entendió que no soy nada antipática y nos encantó reencontrarnos. Después vino un uruguayo y me dijo que me había estado mirando toda la noche y yo no le creí nada, porque ultimamente no le creo nada de nada a nadie. Igual le di unos besos, porque a veces me gusta tener 16 años de vuelta, darle un beso a cualquiera y listo, nada más, ni intercambio de teléfonos ni revolcón ni nada. Aparte, no puedo acostarme con nadie en estas épocas de tanta desconfianza, sería contraproducente.
La resaca me duró hasta el domingo, casi. La noche del sábado soñé que me suicidaba y después no tuve mejor idea que ponerme a mirar Requiem for a dream mientras almorzaba; me destruyó por completo. Pasé toda la tarde de ayer tirada en la cama, con un nudo en el estómago, mirando la nada, con el ventilador en la cara. Después, por una especie de equilibración cósmica o algo así, alguien que no me conoce me dijo cosas lindas. Como no sé aceptar las cosas lindas en épocas de tanta desconfianza, me tiré en mi cama a llorar. Y lloré a moco tendido hasta que me dio hambre. Mi fin de semana terminó a las 4 de la mañana, tomando sopa de municiones y mirando Gone with the wind.
Qué suerte que no soy como Scarlett O' Hara.

miércoles, 30 de enero de 2008

Home Alone

Los próximos días voy a estar sola en casa. Sola sola sola. Flor en Israel, Nat en lo de sus padres, Elvira, no sé dónde pero tampoco me importa. Mi hermana en Córdoba. Cuatro amigas en Misiones y el resto de los amigos también de vacaciones. Sola en la ciudad. No es un buen momento para quedarme sola.
Ahora, aconséjenme. ¿qué hacer para evadir la potencial angustia?
Sí, calculo que iré al cine y tengo varias pelis para ver en casa. Tengo que hacer limpieza general e ir a visitar un rato a mis abuelos; pero igual ¿qué hago desde la noche del viernes hasta el lunes a la mañana?