Como tengo tiempo muerto en el trabajo, hago listas. Listas de cosas para comprar en el supermercado, de películas que debería ver, libros que tengo ganas de leer, gastos del mes, refacciones que deberíamos hacerle a la casa. Muchas listas. En papelitos que después uso como señaladores de libros. Soy neurótica, qué le voy a hacer.
El asunto es que ayer cai en la peor de todas. La lista de los tipos con los que estuve.
Y como soy-neurótica-qué-le-voy-a-hacer, empecé a calcular cosas, encontrar patrones y todas esas cosas que hacen las somos-neuróticas-qué-le-vamos-a-hacer.
Las estadísticas arrojan que:
- Un 30% responde al signo de Sagitario.
Los sagitarianos son una maravilla, es hora de que se empiece a decir en voz alta.
- Un 25% se dedica al cine.
Yo agradezco la cantidad de películas de calidad que vi gracias a estos sujetos, pero la próxima vez que se me acerque alguno con morral, lentes de marco grueso y todos sus deseos de ser el próximo Jarmusch, salgo corriendo.
- No debería haberme dado ni siquiera un beso con un 20%.
No comments.
- Un 20% se dedica a la publicidad.
Yo sé que, al igual que Facebook, la publicidad es Satán. Pero bueno, sepan entender, eran sagitarianos.
Y saqué un montón de conclusiones más, pero tampoco es cuestión de andar ventilando tantas intimidades.
Take a good look, take a photo. Write about it in your tiny notebook.
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miércoles, 3 de septiembre de 2008
domingo, 24 de agosto de 2008
No lo pude evitar
Hace una semana que reabrí mi cuenta de Facebook y resulta que:
- Francisco nodabesos, el guacho ese que salía conmigo y no me quería dar besos, se puso una foto de cuando tenía 23 y parecía un nene. Ahora tiene 29.
- Una chica del secundario con la que nunca crucé una palabra se hizo las tetas y se nota, mucho.
- Vi muchas fotos de gente del secundario. Estamos iguales pero mucho mejor.
- Me metí en un grupo de former agents of kodak tech support. Loooooser.
- Le mandé fotos a mi amiga Andre, la que vive en España, del pibe con el que nos rompió las pelotas durante todo el secundario. Parece que ahora vive en Rosario y estudia Física.
- Busqué a todos los tipos con los que tuve alguna historia. No encontré a ninguno. Bueno, en realidad sí encontré a uno.
Y también abrí un nuevo blog.
Asumo que van a entrar y participar dejando sus propias versiones de los top5.
- Francisco nodabesos, el guacho ese que salía conmigo y no me quería dar besos, se puso una foto de cuando tenía 23 y parecía un nene. Ahora tiene 29.
- Una chica del secundario con la que nunca crucé una palabra se hizo las tetas y se nota, mucho.
- Vi muchas fotos de gente del secundario. Estamos iguales pero mucho mejor.
- Me metí en un grupo de former agents of kodak tech support. Loooooser.
- Le mandé fotos a mi amiga Andre, la que vive en España, del pibe con el que nos rompió las pelotas durante todo el secundario. Parece que ahora vive en Rosario y estudia Física.
- Busqué a todos los tipos con los que tuve alguna historia. No encontré a ninguno. Bueno, en realidad sí encontré a uno.
Y también abrí un nuevo blog.
Asumo que van a entrar y participar dejando sus propias versiones de los top5.
viernes, 22 de agosto de 2008
Cantame la posta (II)
- ¿Tan reservada soy?
- Sí.
- ¿Sí?
- Manipuladora con la información.
- Pero mirá que lloro porque estoy emocionada, no de tristeza.
- Ja.
- ¿Qué?
- Esa frase no puede pintarte más de cuerpo entero.
- ¿Por qué?
- Que ni cuando tenés la guardia baja y est...
- Ok, ok. Ya entendí.
- Sí.
- ¿Sí?
- Manipuladora con la información.
- Pero mirá que lloro porque estoy emocionada, no de tristeza.
- Ja.
- ¿Qué?
- Esa frase no puede pintarte más de cuerpo entero.
- ¿Por qué?
- Que ni cuando tenés la guardia baja y est...
- Ok, ok. Ya entendí.
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¿Qué diría el tío Sigmund de todo esto?,
Mr. Blonde
domingo, 10 de agosto de 2008
Mi abuelo me saco para festejar cuando ganó Alfonsín
Mi abuelo está hemipléjico desde Pascuas, primero estuvo internado y después se fue para su casa; la misma casa en la que vive mi abuela, que ahora resulta que es psicótica y piensa que las amantes de mi abuelo la quieren matar para quedarse con la jubilación y las dos pensiones.
Mi abuela es la que me crió, la que me hizo vivir con ella hasta los 5 años, la que me dio un lugar para vivir cuando mi mamá me echó de casa. Mi abuela es como una mamá para mí, pero más gorda y más tierna.
Mi abuelo fue mi primer referente masculino, el único hombre que me llevó a caballito a la plaza y el que me enseñó a viajar en subte. Era navegante, y cada vez que llegaba de un viaje me traía millones de regalos. Me hacía subir a su camarote cada vez que podía y me mostraba bichos marinos embalsamados.
Están viejitos, y yo no sé. No me imagino cómo puede ser mi vida sin ellos. No digo que no voy a poder, que no lo voy a soportar, no.
Simplemente digo que no lo imagino.
Mi abuela es la que me crió, la que me hizo vivir con ella hasta los 5 años, la que me dio un lugar para vivir cuando mi mamá me echó de casa. Mi abuela es como una mamá para mí, pero más gorda y más tierna.
Mi abuelo fue mi primer referente masculino, el único hombre que me llevó a caballito a la plaza y el que me enseñó a viajar en subte. Era navegante, y cada vez que llegaba de un viaje me traía millones de regalos. Me hacía subir a su camarote cada vez que podía y me mostraba bichos marinos embalsamados.
Están viejitos, y yo no sé. No me imagino cómo puede ser mi vida sin ellos. No digo que no voy a poder, que no lo voy a soportar, no.
Simplemente digo que no lo imagino.
miércoles, 25 de junio de 2008
Tears like lemondrops
En los últimos tres días lloré, lloré mucho.
. Cuando a la mamá de Paulie en The Sopranos la excluyen en el asilo de viejos donde vive por chusma.
. Cuando ayer a la noche me desperté a las 5 de la mañana y me di cuenta de que las chicas no estaban y me daba un poco de miedo estar sola.
. Cuando me puse a pensar -a las 5 y media de la mañana, tomando un té de melisa y justo después del llanto anterior- que si me voy a estudiar a La Plata voy a extrañar mucho a todo el mundo.
. Cuando fui a visitar a mi abuela y la vi toda empequeñecida, con sus pantuflas de Bob Esponja.
. (Ojo que hay spoiler de la 4ta temporada de Lost) Cuando vuela el carguero con Jin en la cubierta.
. (Ojo que hay otro spoiler) Cuando Desmond se reencuentra con Penny.
¿Cuándo es que una se acostumbra al hormonazo mensual?
. Cuando a la mamá de Paulie en The Sopranos la excluyen en el asilo de viejos donde vive por chusma.
. Cuando ayer a la noche me desperté a las 5 de la mañana y me di cuenta de que las chicas no estaban y me daba un poco de miedo estar sola.
. Cuando me puse a pensar -a las 5 y media de la mañana, tomando un té de melisa y justo después del llanto anterior- que si me voy a estudiar a La Plata voy a extrañar mucho a todo el mundo.
. Cuando fui a visitar a mi abuela y la vi toda empequeñecida, con sus pantuflas de Bob Esponja.
. (Ojo que hay spoiler de la 4ta temporada de Lost) Cuando vuela el carguero con Jin en la cubierta.
. (Ojo que hay otro spoiler) Cuando Desmond se reencuentra con Penny.
¿Cuándo es que una se acostumbra al hormonazo mensual?
martes, 20 de mayo de 2008
Lets get this straight
No es que tenga abandonado el blog, es que mi vida está en calma. O estancada, andá a saber.
martes, 6 de mayo de 2008
Mi nombre es Celeste, y soy adicta
Nadie se da una idea de lo que me está costando no estar en contacto con Mr. Blonde. Nadie. Bueno, tal vez sí, pero no se nota.
Primero, creo que no estoy conociendo a nuevos muchachos porque lo primero que hago cuando aparece algún potencial candidato, es compararlo con el otro. Y claro, como me pongo en rompebolas, nadie lo iguala en carisma, talento y capacidad para hacerme reír. Loco, porque, al menos durante el último tiempo de nuestro "vínculo", cualquiera me parecía mejor que el susodicho. Todos la tenían más clara, estaban más en contacto con sus sentimientos y me trataban 100 veces mejor. Resolución: dejar de buscarle la quinta pata al gato.
Segundo, que la venía llevando más o menos bien hasta que el maldito me agregó al facebook. Entonces empezó mi labor investigativa. Qué quién le mando tal test, que qué es eso de poner una lista de las más "desirable to date" y que yo aparezca en el podio, que qué significan esos mensajes personales que no entiendo, que cómo que agregaste a tu ex novia -quien btw no es tan linda como decías que era -, que por qué comparás tu movie taste con el mío y todas esas pelotudeces de adolescente Rebelde Way con un dedo y medio de frente. Me parte el corazón saber que se está mudando y que yo no voy a conocer esa nueva casa, me angustia saber que su vida sigue adelante mientras yo, nada, mientras yo le espío el perfil de FB para saber en qué anda. Resolución: darle de baja al Facebook (cosa que hice hace 10 minutos).
Tercero, que una amiga mía trabaja con su papá. Claro, de qué carajo me sirve no tenerlo en el msn o el Facebook si total me entero por mi amiga. Cada vez que la veo me salta con un "¿te puedo contar algo?" de la nada. Y yo qué puedo hacer. Asumo que mi amiga es mi amiga porque me quiere y me cuida. Asumo que no me cuenta todo lo que sabe porque maneja información perjudicial para mi salud mental. Asumo que me cuenta solamente las cosas más boludas para que tampoco hagamos como si ninguna de las dos lo conociese. Resolución: pedirle por favor a mi amiga que renuncie a su trabajo re copado en el que le pagan re bien.
Cuarto, que sueño todas las noches con él. Todas. Y todos los sueños son iguales, cambia el escenario pero nunca la situación: él invadiendo mis espacios y yo enloqueciendo. Que se viene a vivir a una casa enorme donde yo vivo con mucha gente y lo veo salir de la ducha con sólo una toalla en la cintura, que llama a mi casa para preguntarle cosas a mis roomates y yo escucho toda la conversación desde mi cuarto y me quiero suicidar, que se pone a salir con una ex compañera de trabajo y lo espío detrás de una cortina llorando como desquiciada. Me despierto con nudos en la garganta, con ganas de llorar, triste, sientiéndome una perdedora. Resolución: empastillarme cada noche para dormir sin soñar.
Quinto, que trato de tomármelo con humor, pero la realidad es que me preocupa no poder superar todo este asunto. Digo, no es que quiera volver a enamorarme de él, y que él se enamore de mí y que tengamos muchos niñitos pelirrojitos jugueteando en la pradera, un volvo, la cerca blanca y el labrador color té con leche. Tampoco quiero que vayamos tomados de la mano por la plaza, presentárselo a mis padres o que vayamos a reuniones de amigos presentándonos como pareja. No quiero nada de eso, asco, no. Quiero que desaparezca, que me hagan una lobotomía, despertarme, y no tener registro de su existencia; que me hipnoticen para borrar todos los recuerdos que lo incluyan; darme un golpe en la cabeza y que me dé amnesia. Resolución: ¿volver a terapia?
Primero, creo que no estoy conociendo a nuevos muchachos porque lo primero que hago cuando aparece algún potencial candidato, es compararlo con el otro. Y claro, como me pongo en rompebolas, nadie lo iguala en carisma, talento y capacidad para hacerme reír. Loco, porque, al menos durante el último tiempo de nuestro "vínculo", cualquiera me parecía mejor que el susodicho. Todos la tenían más clara, estaban más en contacto con sus sentimientos y me trataban 100 veces mejor. Resolución: dejar de buscarle la quinta pata al gato.
Segundo, que la venía llevando más o menos bien hasta que el maldito me agregó al facebook. Entonces empezó mi labor investigativa. Qué quién le mando tal test, que qué es eso de poner una lista de las más "desirable to date" y que yo aparezca en el podio, que qué significan esos mensajes personales que no entiendo, que cómo que agregaste a tu ex novia -quien btw no es tan linda como decías que era -, que por qué comparás tu movie taste con el mío y todas esas pelotudeces de adolescente Rebelde Way con un dedo y medio de frente. Me parte el corazón saber que se está mudando y que yo no voy a conocer esa nueva casa, me angustia saber que su vida sigue adelante mientras yo, nada, mientras yo le espío el perfil de FB para saber en qué anda. Resolución: darle de baja al Facebook (cosa que hice hace 10 minutos).
Tercero, que una amiga mía trabaja con su papá. Claro, de qué carajo me sirve no tenerlo en el msn o el Facebook si total me entero por mi amiga. Cada vez que la veo me salta con un "¿te puedo contar algo?" de la nada. Y yo qué puedo hacer. Asumo que mi amiga es mi amiga porque me quiere y me cuida. Asumo que no me cuenta todo lo que sabe porque maneja información perjudicial para mi salud mental. Asumo que me cuenta solamente las cosas más boludas para que tampoco hagamos como si ninguna de las dos lo conociese. Resolución: pedirle por favor a mi amiga que renuncie a su trabajo re copado en el que le pagan re bien.
Cuarto, que sueño todas las noches con él. Todas. Y todos los sueños son iguales, cambia el escenario pero nunca la situación: él invadiendo mis espacios y yo enloqueciendo. Que se viene a vivir a una casa enorme donde yo vivo con mucha gente y lo veo salir de la ducha con sólo una toalla en la cintura, que llama a mi casa para preguntarle cosas a mis roomates y yo escucho toda la conversación desde mi cuarto y me quiero suicidar, que se pone a salir con una ex compañera de trabajo y lo espío detrás de una cortina llorando como desquiciada. Me despierto con nudos en la garganta, con ganas de llorar, triste, sientiéndome una perdedora. Resolución: empastillarme cada noche para dormir sin soñar.
Quinto, que trato de tomármelo con humor, pero la realidad es que me preocupa no poder superar todo este asunto. Digo, no es que quiera volver a enamorarme de él, y que él se enamore de mí y que tengamos muchos niñitos pelirrojitos jugueteando en la pradera, un volvo, la cerca blanca y el labrador color té con leche. Tampoco quiero que vayamos tomados de la mano por la plaza, presentárselo a mis padres o que vayamos a reuniones de amigos presentándonos como pareja. No quiero nada de eso, asco, no. Quiero que desaparezca, que me hagan una lobotomía, despertarme, y no tener registro de su existencia; que me hipnoticen para borrar todos los recuerdos que lo incluyan; darme un golpe en la cabeza y que me dé amnesia. Resolución: ¿volver a terapia?
sábado, 5 de abril de 2008
A veces me gustaría tener un Ctrl+f en el cerebro
- Si hay algo que usted tiene, señorita, es criterio... aunque a veces no lo use.
Y con esa sola frase, hizo que pudiera dormir tranquila esa noche. No por el significado de lo dicho, claro está, sino por sentir que él sigue siendo el mismo en ciertas cosas, aunque no nos veamos.
Como un objeto transicional, como el ancla temporal que precisa Desmond para no enloquecer, como necesitar que las plantas y cuadros del analista estén en el mismo lugar todas las sesiones.
Necesito saber que sigue existiendo, que me sigue haciendo reír. Vamos, que proyecté en él toda mi fe en la humanidad durante un par de años; es como esas parejas perfectas que conocés y hacen que creas que se pueden tener relaciones sanas y placenteras, si la pareja se separa, hay como un cortocircuito, tu visión de las cosas se desmorona un poco. Bueno, si él dejara de hacerme reír, no me generara más ternura o no me bardeara cruzando la barrera de lo sutil, dejaría de ser él.
Y yo, yo también dejaría de ser yo.
Y con esa sola frase, hizo que pudiera dormir tranquila esa noche. No por el significado de lo dicho, claro está, sino por sentir que él sigue siendo el mismo en ciertas cosas, aunque no nos veamos.
Como un objeto transicional, como el ancla temporal que precisa Desmond para no enloquecer, como necesitar que las plantas y cuadros del analista estén en el mismo lugar todas las sesiones.
Necesito saber que sigue existiendo, que me sigue haciendo reír. Vamos, que proyecté en él toda mi fe en la humanidad durante un par de años; es como esas parejas perfectas que conocés y hacen que creas que se pueden tener relaciones sanas y placenteras, si la pareja se separa, hay como un cortocircuito, tu visión de las cosas se desmorona un poco. Bueno, si él dejara de hacerme reír, no me generara más ternura o no me bardeara cruzando la barrera de lo sutil, dejaría de ser él.
Y yo, yo también dejaría de ser yo.
jueves, 27 de marzo de 2008
Agarrate, Catalina
Me pasa esto un par de veces al año. O tal vez no, pero necesito encontrar patrones en absolutamente todo, así que elijo creer que lo que me está pasando en este momento es lo mismo que sentí en julio y en noviembre de año pasado. Si no categorizo y organizo, siento que las cosas se me descontrolan del todo y es para peor.
Lo que me pasa un par de veces por año, entonces, es que me desquicio por completo. Así, déjé varias veces mi carrera (abandonando por la mitad materias que estaban practicamente aprobadas), me fui de la casa de mis viejos (dejando ahí cantidades de ropa y libros que mi madre se encargó de ir reduciendo), abandoné trabajos (sin siquiera pasar a buscar la liquidación final), terminé relaciones que me hacían bien (argumentando que no estaba para relaciones), empecé relaciones que me hicieron muy mal (argumentando que no eran relaciones, sino vínculos experimentales en los que no me iba a involucrar sentimentalmente). Y sé, tengo más o menos identificado cómo es que empieza todo. Primero, empiezo a elevar el nivel de cagadas por día. Más o menos calculo que en la época "normal" del año, me mandó un promedio de 1 cagada cada dos días. Consideremos "cagada" a cualquier cosa que hago sin pensar pero sabiendo que va a traer consecuencias negativas para mí o para los que me rodean. O sea, sé que puede hacerme mal pero igual lo hago, porque en ese momento no me importa nada. Nada de nada.
Al principio es leve, digamos que todo empieza con una cagada por día. Entonces, no pago la luz aún cuando llegó la intimación de Edesur, pero les sigo diciendo a las chicas "pero no, dejen que lo pago yo mañana"; no ordeno mi cuarto en semanas, tirando al suelo todos los papeluchos que amontono en la cartera, obligándome a vivir en un chiquero de botellas vacías de coca light, envoltorios de oreo bañadas con el chocolate derretido contra el piso (bueno, esto tal vez no se ajusta al concepto "cagada", pero está clarísimo que no ayuda ni un poco); procastino, procastinación se convierte en mi segundo nombre, o tercero, el segundo es Celeste; empiezo a buscar todos los teléfonos de los tipos que ya no están conmigo, porque claro, siempre los borro del celular, pero sólo porque sé que ese numerito quedó en algún papelucho dentro de un libro, un mail, o mi memoria; mando mails ambiguos y confusos del estilo "¿cómo se llamaba esa película que vimos tal día en tal lugar?" a los muchachos que no veo hace mucho y con quienes la relación se cortó por simple inercia; mando mails estúpidos y obvios del estilo "che, anoche tuve un sueño y me acordé de vos, cómo andás?" a los muchachos que me rompieron el corazón.
Después, la cosa se pone más espesa, porque la ansiedad se empieza a apoderar de todos mis actos. Voy al supermercado a comprar papel higiénico y termino con 10 bolsas con porquerías que voy a tardar 3 meses en comer. Reviento la tarjeta de crédito sabiendo bien que pongo todo mi presupuesto del mes siguiente en peligro. Trato mal a todo el mundo y les voy marcando las cosas que sé que les hacen mal (a mi hermana la acuso de frívola, a mi abuela de loca, a mi papá de pasivo-agresivo, a Flor de palermista, a Dedé de víctimizarse, a mi mamá de distante). Me encierro a leer durante días. No atiendo el teléfono. No saludo a los vecinos. No sonrío. No disfruto de nada, sólo me regocijo en una angustia de lo más pelotuda. Si alguno de los que recibieron mis mails, responde, se tiene que comer mi histeria o mi frialdad, lo que sea que me surja en el momento. Me emborracho mucho. Miro demasiadas películas. A esta altura, más o menos todo lo que hago entra en la categoría "cagada".
Ayer, llegué a casa medio borracha y abrí una Otro Mundo que tenía reservada en la heladera para cuando llegara Flor de Israel. Me la tomé en la cama mientras comentábamos con Nat cómo nos calienta Tony Soprano, cómo nos falta que un hombre enorme, con porte de oso, nos estampe contra una pared para manosearnos, cómo nos falta un poco (un poco nada más) de romance. Después me subí un fernet con coca a mi cuarto y manotée el celular. Y con ese simple acto, di por comenzada la temporada de desquicio, autodestrucción, y abandono de terapia.
Qué miedo, mamá.
Lo que me pasa un par de veces por año, entonces, es que me desquicio por completo. Así, déjé varias veces mi carrera (abandonando por la mitad materias que estaban practicamente aprobadas), me fui de la casa de mis viejos (dejando ahí cantidades de ropa y libros que mi madre se encargó de ir reduciendo), abandoné trabajos (sin siquiera pasar a buscar la liquidación final), terminé relaciones que me hacían bien (argumentando que no estaba para relaciones), empecé relaciones que me hicieron muy mal (argumentando que no eran relaciones, sino vínculos experimentales en los que no me iba a involucrar sentimentalmente). Y sé, tengo más o menos identificado cómo es que empieza todo. Primero, empiezo a elevar el nivel de cagadas por día. Más o menos calculo que en la época "normal" del año, me mandó un promedio de 1 cagada cada dos días. Consideremos "cagada" a cualquier cosa que hago sin pensar pero sabiendo que va a traer consecuencias negativas para mí o para los que me rodean. O sea, sé que puede hacerme mal pero igual lo hago, porque en ese momento no me importa nada. Nada de nada.
Al principio es leve, digamos que todo empieza con una cagada por día. Entonces, no pago la luz aún cuando llegó la intimación de Edesur, pero les sigo diciendo a las chicas "pero no, dejen que lo pago yo mañana"; no ordeno mi cuarto en semanas, tirando al suelo todos los papeluchos que amontono en la cartera, obligándome a vivir en un chiquero de botellas vacías de coca light, envoltorios de oreo bañadas con el chocolate derretido contra el piso (bueno, esto tal vez no se ajusta al concepto "cagada", pero está clarísimo que no ayuda ni un poco); procastino, procastinación se convierte en mi segundo nombre, o tercero, el segundo es Celeste; empiezo a buscar todos los teléfonos de los tipos que ya no están conmigo, porque claro, siempre los borro del celular, pero sólo porque sé que ese numerito quedó en algún papelucho dentro de un libro, un mail, o mi memoria; mando mails ambiguos y confusos del estilo "¿cómo se llamaba esa película que vimos tal día en tal lugar?" a los muchachos que no veo hace mucho y con quienes la relación se cortó por simple inercia; mando mails estúpidos y obvios del estilo "che, anoche tuve un sueño y me acordé de vos, cómo andás?" a los muchachos que me rompieron el corazón.
Después, la cosa se pone más espesa, porque la ansiedad se empieza a apoderar de todos mis actos. Voy al supermercado a comprar papel higiénico y termino con 10 bolsas con porquerías que voy a tardar 3 meses en comer. Reviento la tarjeta de crédito sabiendo bien que pongo todo mi presupuesto del mes siguiente en peligro. Trato mal a todo el mundo y les voy marcando las cosas que sé que les hacen mal (a mi hermana la acuso de frívola, a mi abuela de loca, a mi papá de pasivo-agresivo, a Flor de palermista, a Dedé de víctimizarse, a mi mamá de distante). Me encierro a leer durante días. No atiendo el teléfono. No saludo a los vecinos. No sonrío. No disfruto de nada, sólo me regocijo en una angustia de lo más pelotuda. Si alguno de los que recibieron mis mails, responde, se tiene que comer mi histeria o mi frialdad, lo que sea que me surja en el momento. Me emborracho mucho. Miro demasiadas películas. A esta altura, más o menos todo lo que hago entra en la categoría "cagada".
Ayer, llegué a casa medio borracha y abrí una Otro Mundo que tenía reservada en la heladera para cuando llegara Flor de Israel. Me la tomé en la cama mientras comentábamos con Nat cómo nos calienta Tony Soprano, cómo nos falta que un hombre enorme, con porte de oso, nos estampe contra una pared para manosearnos, cómo nos falta un poco (un poco nada más) de romance. Después me subí un fernet con coca a mi cuarto y manotée el celular. Y con ese simple acto, di por comenzada la temporada de desquicio, autodestrucción, y abandono de terapia.
Qué miedo, mamá.
jueves, 20 de marzo de 2008
Cuando sea grande, quiero ser Anna O.
Entonces, venía Tomás a buscarme. Porque se arrepentía de haberme dejado, parece. Yo, que tengo mucho ego y poca memoria, le decía "ok, tratemos de ver qué se puede hacer con esto". Como en todos los sueños, la trancisión entre un hecho y otro suele ser confusa u olvidada, así que de repente estábamos en mi cama, a punto de garchar. Él tenía los ojos abiertos y me miraba y sonreía, como siempre cuando garchábamos. Pero esta vez, cuando lo veía a los ojos, no sentía cosas lindas. Me sentía expuesta, "desnuda" en el mal sentido. Como apoyada en la pared con el pelotón de fusilamiento en frente. Me acostaba, dándole la espalda y el explicaba que no iba a poder hacer nada, que estaba muy dolida como para olvidarme de todo. Miraba por la ventanita de mi cuarto, mientras lloraba, me iba quedando dormida. Después, me desperté.
Más o menos lo mismo me pasó una vez con un ex en la vida real. Mientras salíamos me trataba mal y hasta llegó al punto de no darme besos ni de expresar su afecto de ninguna manera entendible. Como 3 años después de que lo mandara a freír churros, empezó a llamar por teléfono a la casa de mi abuela y a lo de mis viejos. Parece que el chabón estuvo trantando de encontrarme durante un tiempo, pero como en mi familia nadie avisa nada, yo recién me enteré de todo unos meses después. Hice memoria, me acordé de su dirección de mail y le escribí, preguntándole qué quería. La cosa es que unos días después, yo estaba tomando un cabernet increíble en su departamento. Y la otra cosa es que unas horas después, después de un malbec tan increíble como el previo cabernet, yo estaba medio en pelotas en su cama. Y ahí, mientras el discapacitado emocional que me había hecho llorar tantas veces, que me había hecho sentir una basura, me pedía perdón y me llenaba de halagos, se me cerró el pecho, empecé a toser descontroladamente y a vestirme a las apuradas. Me acompañó a la parada del colectivo. Mejor dicho, me persiguió hasta la parada del colectivo. Yo sólo le podía decir "no te voy a perdonar nunca".
¿Qué puedo decir?
Soy una auténtica pelotuda.
Más o menos lo mismo me pasó una vez con un ex en la vida real. Mientras salíamos me trataba mal y hasta llegó al punto de no darme besos ni de expresar su afecto de ninguna manera entendible. Como 3 años después de que lo mandara a freír churros, empezó a llamar por teléfono a la casa de mi abuela y a lo de mis viejos. Parece que el chabón estuvo trantando de encontrarme durante un tiempo, pero como en mi familia nadie avisa nada, yo recién me enteré de todo unos meses después. Hice memoria, me acordé de su dirección de mail y le escribí, preguntándole qué quería. La cosa es que unos días después, yo estaba tomando un cabernet increíble en su departamento. Y la otra cosa es que unas horas después, después de un malbec tan increíble como el previo cabernet, yo estaba medio en pelotas en su cama. Y ahí, mientras el discapacitado emocional que me había hecho llorar tantas veces, que me había hecho sentir una basura, me pedía perdón y me llenaba de halagos, se me cerró el pecho, empecé a toser descontroladamente y a vestirme a las apuradas. Me acompañó a la parada del colectivo. Mejor dicho, me persiguió hasta la parada del colectivo. Yo sólo le podía decir "no te voy a perdonar nunca".
¿Qué puedo decir?
Soy una auténtica pelotuda.
miércoles, 20 de febrero de 2008
How u doin? (II)
Parece que Natalí está preocupada o algo, porque no para de preguntarme cómo estoy. Yo qué sé cómo estoy. Bien, más o menos, me chupa todo un huevo. Me chupa la introspección y tratar de entender qué me pasa. En no me acuerdo cuál materia me dijeron que la introspección no era posible, en ese momento debería haber dejado la carrera, inmediatamente; a mí nadie me explicó que estudiando psicología no iba a poder entenderme.
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